En una ronda de inversión, la atención se concentra en la valorización y en el porcentaje. Sin embargo, los conflictos posteriores suelen nacer de cláusulas menos visibles: derechos de veto, mayorías reforzadas, arrastre, acompañamiento y mecanismos de salida.
Un pacto de accionistas bien construido no busca proteger a una parte frente a la otra, sino evitar que la ausencia de reglas detenga la operación. Definir qué se decide por mayoría simple y qué exige unanimidad es, en la práctica, definir la velocidad de la compañía.
También conviene prever el foro y la ley aplicable con la misma seriedad que los aspectos económicos. Un mecanismo de resolución de disputas rápido y predecible es, para el inversionista, parte del retorno esperado.
